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Cuando
Dios ha completado la creación del mundo, empieza a
considerar la posibilidad de la creación del hombre, cuya función
será meditar, admirar y amar la grandeza de la creación
de Dios.
Pero
Dios no encontraba un modelo para hacer al hombre.
Por lo tanto se dirige al prospecto de criatura, y le dice:
No te he dado una forma, ni una función especifica, a ti,
Adán.
Por tal motivo, tu tendrás la forma y función que
desees.
La
naturaleza de las demás criaturas, la he dado de acuerdo
a mi deseo.
Pero tú no tendrás limites.
Tu definirás tu propias limitantes, de acuerdo a tu libre
albedrío.
Te colocaré en el centro del universo, de manera que te sea
mas fácil
dominar tus alrededores.
No
te he hecho ni mortal, ni inmortal. Ni de la tierra, ni del cielo.
De tal manera, que tu podrás transformarte a ti mismo, en
lo que desees.
Podrás descender a la forma mas baja de existencia, como
si fueras una
bestia. O podrás en cambio, renacer mas allá del juicio
de tu propia alma,
entre los mas altos espíritus, aquellos que son divinos.
Pico della Mirandola.
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